Boletin N°103 de junio de 2020

SUNAT
  • Efectos tributarios del subsidio para el pago de planillas de empleadores del sector privado.
  • Fiscalización concurrente.
  • La informalidad problema latente.
  • ¿Cómo Registrar la Información de Trabajo Remoto?.
  • Tips importantes para sacar RUC y Clave Sol por internet.

Efectos tributarios del subsidio para el pago de planillas de empleadores del sector privado

 

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Mario Alva Matteucci

Mario es abogado de la PUCP y egresado de la Maestría en Contabilidad con mención en Política y Administración Tributaria de la UNMSM. Profesor de Tributación en la PUCP y en UESAN. Miembro del Consejo Directivo del SAT de la Municipalidad Metropolitana de Lima. Asociado activo del Instituto Peruano de Derecho Tributario. Actual director de la Revista Actualidad Empresarial. 

El autor invitado del Boletín Tributario de junio aporta con una descripción de la forma como se aplica el DU N°033-2020 y examina a la luz de la teoría y la jurisprudencia, cuáles serían sus efectos en el Impuesto a la Renta y en el IGV.

El pasado 27 de marzo de 2020 se publicó en el Diario Oficial El Peruano el Decreto de Urgencia N° 033-2020, por medio del cual se dictaron medidas para reducir el impacto en la economía peruana, de las disposiciones de prevención establecidas en la declaratoria de estado de emergencia nacional ante los riesgos de propagación del COVID-19.

Una de las medidas dictadas encuentra sustento en el artículo 14° y siguientes de la citada norma, la cual aprobó un subsidio para el pago de planilla de empleadores del sector privado, el cual está orientado a la preservación del empleo. Siendo posteriormente, complementado por los artículos 14° y siguientes del Decreto de Urgencia N° 035-2020[2]

Téngase en cuenta que la entrega de este subsidio tiene naturaleza excepcional.

¿QUÉ REQUISITOS SE DEBEN CUMPLIR PARA EL OTORGAMIENTO DEL SUBSIDIO?

Las reglas que se mencionan en las normas antes indicadas señalaban que los empleadores reciban un monto dinerario que no será superior al 35% de la suma de las remuneraciones brutas mensuales correspondientes a los trabajadores del empleador que cumplan con todos los siguientes requisitos:

  1. Hayan sido registrados por el empleador en la declaración jurada contenida en el formulario PDT 601, Planilla Electrónica (PLAME) del período de enero de 2020 y presentada hasta el 29 de febrero de 2020.
  2. Obtengan rentas de quinta categoría.
  3. Perciban una remuneración bruta mensual de hasta S/ 1,500.
  4. Cuenten con un período laboral, conforme al Registro de Información Laboral (T-Registro), que no indique fecha de fin o ésta no sea anterior al 15 de marzo de 2020. 

¿CÓMO DEBÍA ENTREGARSE EL SUBSIDIO?

Según lo indicaron las normas complementarias, representadas por las Resoluciones de Superintendencia N° 064-2020/SUNAT y N° 068-2020/SUNAT, el subsidio se otorgará vía abono en cuenta bancaria del beneficiado, debiendo para ello el empleador informar a la SUNAT su código de Cuenta Interbancaria hasta el día lunes 13 de abril de 2020.

¿QUÉ EFECTOS TRIBUTARIOS PUEDEN GENERARSE POR LA ENTREGA DE ESTE SUBSIDIO PARA EL EMPLEADOR?

Para responder esta pregunta analicemos primero la naturaleza del subsidio, el cual como sabemos no representa un ingreso, ni tampoco el pago por una contraprestación, simplemente constituye una especie de ayuda de tipo estatal otorgada al empleador, atendiendo a la coyuntura económica generada por el COVID-19 para que éste pueda pagar su planilla.

En la doctrina nacional BRAVO CUCCI indica que “Los subsidios o subvenciones, son ayudas económicas, generalmente en dinero, que el Estado otorga para favorecer el desarrollo de cierto sector de la actividad productiva”[3].

DÍAZ RODRÍGUEZ indica con respecto al tema que “este subsidio (o, mejor dicho, subvención) es una ayuda gubernamental, en este caso monetaria, que es entregada como una liberalidad (es decir una transferencia unilateral y sin contrapartida) directamente a favor de los beneficiarios que cumplen con los requisitos para ello, con el objetivo de cubrir una necesidad, en este caso, el pago de las planillas ante el estado de emergencia nacional”[4].

Este tipo de ayuda de tipo monetaria se otorga sin esperar ninguna retribución, debido al hecho que es otorgado por mandato normativo[5].

Con respecto al empleador, es pertinente indicar que el subsidio no calificaría como un ingreso afecto al pago del Impuesto a la Renta, por las siguientes razones.

Conforme a la Teoría de la Renta – Producto, que en la doctrina también se le conoce como la Teoría de la Fuente, se determina que la renta califica como un producto, el cual debe ser periódico y provenir de una fuente durable en el tiempo y ser susceptible de generar ingresos periódicos.

El sustento de esta teoría se encuentra reflejada en el texto del literal a) del artículo 1º de la Ley del Impuesto a la Renta, cuando precisa que el Impuesto a la Renta grava “las rentas que provengan del capital, del trabajo y de la aplicación conjunta de ambos factores, entendiéndose como tales aquellas que provengan de una fuente durable y susceptible de generar ingresos periódicos”.

Hasta aquí nos percatamos que el subsidio no responde a esta teoría, al no provenir de los elementos capital y trabajo de manera separada o conjunta, por lo que no sería considerado un ingreso afecto al pago del Impuesto a la Renta.

Sin embargo, es pertinente revisar que, según la Teoría del Flujo de la riqueza, por ello según esta teoría, se considera renta todo aumento de la riqueza que proviene de operaciones con terceros. En este tipo de afectaciones se encontrarían las rentas obtenidas por Ganancias por realización de bienes de capital Ingreso por actividades accidentales, Ingresos eventuales, Ingresos a título gratuito.

Sin embargo, los subsidios no encontrarían asidero dentro de esta teoría, ya que no responden a una naturaleza de operaciones con terceros.

Coincidimos con lo señalado por NAVARRO PALACIOS al precisar que “Las normas que regulan el Impuesto a la Renta señalan claramente que no se encuentran gravados los ingresos de las empresas si éstos no provienen de operaciones con particulares, la empresa no participa en igualdad de condiciones y no consiente en el nacimiento de las obligaciones, postura que ya había sido aclarada desde mucho tiempo atrás por el Tribunal Fiscal”[6].

En este orden de ideas, BAHAMONDE QUINTEROS indica con respecto al tema lo siguiente “Es de vital importancia que solo se considerará renta si es el ingreso proviene de operaciones con terceros. En tal sentido, no será renta los ingresos provenientes de mandato legal, tales como condonaciones, subsidios y otros beneficios tributarios o económicos que conceda el Estado a los particulares con fines de promover la actividad empresarial”[7].

El Tribunal Fiscal al emitir la RTF N° 05075-1-2010[8] en uno de sus considerandos señala textualmente lo siguiente:

“Que, en tal sentido, de acuerdo con la teoría del flujo de riqueza será renta de las empresas toda aquella ganancia, beneficio o enriquecimiento que sean obtenidos en el devenir de la actividad de las empresas en sus relaciones con terceros, incluso cuando esta sea obtenida sin la entrega de contraprestación alguna”.  

Según se aprecia, de acuerdo con lo señalado en los fundamentos de ambas teorías, el subsidio señalado anteriormente no calificaría como un ingreso afecto al pago del Impuesto a la Renta por parte de los empleadores.

¿QUÉ PASA CON EL IMPUESTO GENERAL A LAS VENTAS?

En lo relacionado con el Impuesto General a las Ventas, debemos indicar que el artículo 1 de la Ley del Impuesto General a las Ventas, establece como hipótesis de incidencia tributaria con el IGV y por ende gravadas con el mencionado tributo a las siguientes operaciones:

  1. La venta en el país de bienes muebles.
  2. La prestación o utilización de servicios en el país.
  3. Los contratos de construcción;
  4. La primera venta de inmuebles que realicen los constructores de los mismos.
  5. La importación de bienes.

Sin embargo, el subsidio entregado de manera unilateral por mandato normativo del Estado, no calificaría en ninguna de las operaciones que se consideran gravadas con el IGV, razón por la cual opera la inafectación lógica.

Con respecto a la inafectación lógica debemos indicar que “Una vez que se conozca la hipótesis de incidencia que el legislador ha establecido para poder considerar gravada una operación con un determinado impuesto o tributo, por una simple deducción se puede ubicar a aquellos supuestos que no se encuentran dentro de lo que la norma establece.

Ello implica un pequeño ejercicio de deducción con la utilidad de la lógica sobre todo para poder apartar aquellos supuestos no incluidos expresamente en la previsión normativa que el legislador determinó inicialmente en el artículo 1° de la Ley del IGV antes señalada.

En nuestro análisis podemos identificar a todas aquellas operaciones que se encuentran fuera del alcance o llamado también “ámbito de aplicación” de la Ley del Impuesto General a las Ventas, ello equivale a decir que se encontraría fuera de los supuestos señalados en el artículo 1º de la Ley del IGV”[9].

Puede servir de respaldo sobre lo antes mencionado, los pronunciamientos que el Tribunal Fiscal ha dictado a través de la RTF N° 03205-4-2005[10] y la RTF N° 10200-1-2016[11], además del Informe N° 112-2014-SUNAT/5D00000[12].

 

 

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